“O crónica de lo que debiera de ser una Expo y todo lo que
lo rodea”
Eran las 16:30 del viernes 23 de Noviembre de 2012, y con el
coche cargado de maletas e ilusiones, Cris, Sacha, Asia y yo emprendemos el
inicio del viaje hasta un pequeño pueblito muy cerca de Talavera de la reina
llamado Cebolla.
El motivo de este viaje no es otro que reencontrarnos con nuestra gente, esa
que por desgracia no tenemos a pocos metros de casa, esa con la que desearías
compartir muchos mas momentos, pero que por la distancia no es posible,
poniendo como excusa para ello la exposición internacional de Talavera de la
reina.
Llegamos a Cebolla sobre las nueve de la noche y tras ser
recibidos por una jauría de niños deseando que abriéramos el maletero, para ver
los pedazo de perros que llevábamos en él, subimos a la habitación del hostal
la fragua, donde dejamos las maletas. Sacha y Asia, aguantaron estoicamente las
caricias y abrazos desmedidos de los niños que gritaban y se agitaban como una
panda de groupies descontroladas, con una paciencia digna del mismo santo Job (
no se yo, si abrazaran a Job con la intensidad y fuerza con la que abrazaron a Sacha,
si sería la mitad de paciente que lo fue la pobre), después de este momento tan
tenso, nos fuimos a buscar un sitio donde las peques se pudieran aliviar y
estirar las piernas después de un viaje de mas de 4 horas.
Ya en el hostal, desde el balcón de la habitación y al mas
puro estilo de la vieja del visillo vimos aparecer a Marina, Marta con sus
respectivos perrazos Baloo y Kai, y poco después Ana y Oscar con Gaia y Curtito
(el único no boyero) y como colofón a este gran grupo inicial llegaron haciendo
un gran esfuerzo digno de reconocimiento Marcos, Reyes y Reyes jr. con el
precioso Becquer.
Todos estábamos muy cansados habían sido muchas horas de
camino desde Murcia, Barcelona y Sevilla y necesitábamos descansar para coger
el fin de semana con las pilas
totalmente cargadas, así que tras una pequeña charlilla y una cena ligera nos
fuimos al hostal con ganas de dejarnos caer en los brazos de Morfeo, pero
Morfeo para nuestra desgracia lejos de acogernos en sus brazos, decidió salir
de marcha hasta las 6 de la mañana, en el bar SONORIZADO de Cebolla que había
justo debajo del hostal. ( y digo sonorizado, porque no existía ni una sola
barrera acústica que mitigara el sonido del reguetón maquinero que sonaba, y
sonaba…)
A la mañana siguiente el cansancio estaba presente en nuestros rostros, pero no pudo con
nuestras ganas de pasarlo bien ni con nuestro sentido del humor así que nos fuimos a desayunar a la Venta, Churreria de Cebolla, para
cargar las pilas y dar una vuelta por los alrededores del pueblo, me sorprendió
muy gratamente, y el paseo por campos me hizo recuperar esa paz interior que no
encuentras en la ciudad.
El pensamiento en nuestras cabezas era si se repetiría el
concierto de la noche anterior, pero tras una charla de Marta y Marina con el
dueño del hostal, hicieron que la
noche fuera bastante mas tranquila que la anterior, ( No se que métodos
usasteis chicas, pero os lo agradeceré eternamente), pero en Cebolla la gente
tiene más marcha que capas, y a las 7 de la mañana sacando a las perras, fui
recibido por una adolescente borrachilla que salía del bar gritando “Ostias que
perrazos!!!” Lo que me despejo bastante... estas horas de cierre explican
porque el Bar no abre hasta las 12 de la mañana.
Domingo 24 Día de la Expo!!!
Personalmente, creo que las exposiciones caninas deben de
servir de excusa para reencontrarte con gente con aficiones comunes, ver perros
preciosos y disfrutar de la sana
competitividad, sin malos humores y con la deportividad de quien sabe que su
perro siempre será el más maravilloso del mundo. Desgraciadamente esto no es así,
hay muchos intereses creados
alrededor del perro y las razas, y esto hace en muchos casos que una
fiesta donde los perros deben de ser el centro, se ensucie con trazas de
humanidad, entendiendo por ella, envidias, malos pensamientos y mucho estrés
para nuestras mascotas y compañeros. Partiendo de esta premisa, este grupo, en
el cual me incluyo hemos decidido tomarnos el mundo del perro, en concreto del
boyero de Berna como debe de ser, con buen rollo, apoyando a los rivales en la
competencia, prestándole ayuda para que su experiencia en la Expo y en este
mundillo sea tan gratificante como lo es para nosotros, que nos sentimos
arropados y queridos en la victoria y en la derrota por igual, y eso hace que
todo sea mas tranquilo, divertido y relajado.
La salida desde
cebolla fue en dos tandas, la primera avanzadilla más madrugadora, partió cerca
de las 7.30 en busca de un sitio donde peinar y preparar a los perros antes de
la salida a ring. Cris, junto con Ana, preparadora oficial y Coach de nuestra
pequeña Asia y yo salimos una hora después, dejando en el hostal a Oscar,
Marcos y las Reyes, que por motivos diferentes (Reyes madre estaba algo
resfriada y Oscar estaba reventado después de la sesión de Slackline del día
anterior ... , o simplemente pasaba de la expo…jajaja) decidieron quedarse y
descansar unas horas más. Al llegar al recinto, me sorprendió gratamente que
los rings eran grandes y que no había un ambiente muy agobiante, ya que Asia
suele estresarse bastante en estos sitios y entra en modo pánico en cero coma.
Mucha gente poniendo pomposos a sus perros, sonidos de expulsores, ruidos de cajetines, cortes de corriente inoportunos, pero lo que mas se veía en nuestro sector, eran abrazos y rostros de felicidad por reencontrarnos con más amigos, Mario, Rosa con sus niñas Eva e Inés, Eduardo y Cristina con Martín y sus perros Jorge y Vera, conociendo a gente encantadora como Koldo y su familia acompañados por su Boyero Lur. haciendo de los momentos que en una Expo normal pudieran ser tensos y hasta desagradables se convirtieran en una fiesta de reencuentro y pudiéramos disfrutar de bromas, risas y anécdotas relajando el ambiente previo a la salida.
Mucha gente poniendo pomposos a sus perros, sonidos de expulsores, ruidos de cajetines, cortes de corriente inoportunos, pero lo que mas se veía en nuestro sector, eran abrazos y rostros de felicidad por reencontrarnos con más amigos, Mario, Rosa con sus niñas Eva e Inés, Eduardo y Cristina con Martín y sus perros Jorge y Vera, conociendo a gente encantadora como Koldo y su familia acompañados por su Boyero Lur. haciendo de los momentos que en una Expo normal pudieran ser tensos y hasta desagradables se convirtieran en una fiesta de reencuentro y pudiéramos disfrutar de bromas, risas y anécdotas relajando el ambiente previo a la salida.
Tras la exposición, salimos a tomar un algo en un bar cerca
del recinto con la idea de salir pronto hacia el pueblo para sacar a los perros
por el campo antes de comer todos juntos, pero como suele suceder cuando estas
a gusto, el tiempo pasó muy rápido, y en una mesa digna de las fiestas de villa
arriba (ahora villa en medio), repleta de rostros felices charlábamos y reíamos
animadamente con nuestra gente. Esto es lo realmente bonito y especial de una
expo, las personas de las que te rodeas. Desgraciadamente llegó el momento de
la despedida, Eduardo y Koldo con sus respectivas familias, tenían que partir ya
que les quedaban aun muchas horas de camino por delante, pero se veía en sus
rostros la satisfacción de haber aprovechado este fin de semana al máximo, y de
haber disfrutado de la exposición de una manera más relajada y divertida, ¡¡como
tiene que ser!!
Ya de vuelta a Cebolla comimos todos los que quedábamos en
el restaurante Cantaranas (lounge bar & coffee) y tras unas fotos con
nuestra equipación del buen rollismo demostrado estos días y un paseo por
nuestro pueblo de acogida, fuimos poco a poco conscientes de que lo bueno se
terminaba, pero con esa sensación de haber disfrutado como cuando éramos niños
y haciendo planes para poder volver a juntarnos pronto para disfrutar
sanamente.
Os quiero mucho a todos.

