lunes, 3 de diciembre de 2012

¿Qué piensa mi perro de mi?


En una época marcada por las terapias de adiestramiento conductuales, de refuerzos positivos y naturalistas, somos muchos, creo los que hemos ido cogiendo retales de unas y  de otras para tratar de conseguir establecer un equilibrio entre la consecución del respeto de nuestras mascotas, y el cariño de los mismos.
Muchos han sido los iluminados que han tratado de arrojar luz y verdad (su verdad) acerca del tema, tanto es así que la mayoría de ellos han escrito libros, han dado charlas y hasta salen en la tele, haciéndote ver lo sencillo que es tener un perro equilibrado con una serie de pequeñas normas que te llevaran hacia el respeto absoluto y la consecución de un perro feliz y lo poco hábil en la materia que eres, que no has conseguido nada de lo que ellos, en 5 minutos consiguen.

Puestos ya en materia, y poniéndome en la piel de mi perra más sensorial (eso creo yo), me planteo como percibirá este desaguisado de ordenes, sonidos y gestos que según el estado de ánimo de cada momento, le llegan desde el que debiera de ser su líder, y lo mas importante que pensara de mi, esa persona, que en teoría debe de ser el punto de referencia a seguir.



“Allá vamos, son las 6 de la mañana y pese a las claras consignas de mi jefe, he pasado la noche encima del sofá, es posible que no le parezca bien pero la jefa es bastante flexible con respecto a la norma y el suelo de mármol es demasiado frío y duro para poder descansar como dios (Cesar Millán) manda, tras desperezarme y beber algo de agua, decido subir a la puerta donde los jefes duermen y apostarme en la entrada para esperar que se levanten y me pongan un buen plato de comida. No pasa demasiado rato de espera,  hasta que  se despiertan , abren la puerta y los recibo con mi mejor energía, salto y les choco los cinco, les paso por debajo de las piernas, pero el jefe comienza a agitar los brazos y ladrar de un modo incomprensible, creo que no ha descansado suficientemente bien esta noche así que creo que debo de saltar aun más fuerte y  de insistir con más ganas a ver si se anima, pero el sigue agitando los brazos como un árbol mecido por la tormenta  y me manda escaleras abajo hasta que él, unos minutos más tarde baja y nos sirve el tan ansiado desayuno, no debe de haberle disgustado demasiado mis buenos días cuando me ha puesto algo más que de costumbre. El ritual de la comida es simple, nos sentamos mirando al plato, lo miramos a él, y cuando chasquea los dedos….al ataque!!!, nunca he entendido porque nos hace esperar, antes de comer, porque nunca pasa nada en ese periodo de tiempo, es más Asia y yo lo miramos intentando adivinar que pasa por su cabeza esos segundos que se queda quieto antes de dar su permiso, pero es imposible…



Hoy debe de ser uno de esos días en los que no desaparecen mucho tiempo, porque huele a pan tostado, café y mermelada, y todo parece ir a un ritmo más pausado que de costumbre, se sientan en mi cama de la noche anterior y encienden la tele, lo cierto es que nunca me ha interesado mucho ese artilugio, no desprende olores especiales, no se puede comer y tampoco se puede perseguir… no se que tendrán en la cabeza los jefes para pasar tanto tiempo delante de esto, y preferir quedarse mirándola antes de salir a jugar horas y horas por el campo con nosotras. Como norma general siempre soy prudente cuando comen, dejo un margen de 3cm entre mi trufa y su plato(espacio más que razonable), pero al jefe no le parece bastante y me hace tumbarme , privándome de disfrutar con los olores que se desprenden de sus ricas comidas pero eso sí, si me quedo muy quieta, al final de todo, me dan un trocito de tostada como premio, no hay nada como trabajar un poco para ganarse el sustento.
Tiempo de descanso… hay que reposar lo comido y  dormir un ratillo. Mientras ven a un hombre bajito con unos compañeros canidos algo broncas que salen por la tele, algo que me gusta mucho es apoyar mi cabeza en sus piernas, mientras están sentados, creo que es un gesto, con el que le muestro el respeto y el cariño inmenso que les tengo y creo que podría pasar horas así, porque siempre recibo una buena dosis de caricias y percibo como conecto a un nivel sensorial con mi jefe. Pero tras un ratillo la intensidad de los mimos van a menos, así que, una vez descansada y espabilada,  debemos de movilizar al personal para salir de paseooooo!! Me empleo a fondo para cantar a “grito pelao” , Asia se encarga de movilizar sillas, sillones, mesas y vajillas varias, bajo los gritos de desaprobación de los jefes que nos mandan para el jardín… pero este método es el que funciona porque tras cantarles unas cuantas canciones más se levantan y después de cambiarse conseguimos salir a explorar, solo era cuestión de insistir, como les gusta hacerse de rogar a los humanos…

Mi jefe es una persona que le gusta correr por el monte, pero… no busca nada, no se para a oler una planta, no sigue un rastro en concreto y deambula por el campo ajeno a la cantidad de cosas que se pueden hacer por aquí. Le encanta tenerme cerca, más que cerca controlada, cuando salgo de su rango de visión enseguida me llama, pero cuando llego no quiere nada y me deja marchar otra vez, lo que no entiendo muy bien es porque me reclama entonces, es un poco extraño, pero sus motivos tendrá. Le encanta lanzar palos y pelotas para que las busque, y disfruta como un Chihuahua (enano) viéndome correr montaña arriba y montaña abajo, creo que es el momento que más orgulloso se siente de mi, porque siempre que traigo el juguete me acaricia como un padre lo haría con su hijo, y eso es lo que más me llena de nuestras salidas. Al encontrar algún compañero canino, suele mostrarse bastante estricto conmigo, se que soy algo bruta, pero tengo buen fondo, solo quiero mostrarme fuerte para hacerme respetar, pero se muestra tenso y creo que a veces no confía en mi lo suficiente, creo que no le he dado motivos para desconfiar y es algo que me duele un poco, quizá si me dejara más libertad podría demostrarle que soy una gran perra segura y capaz, y pese al jefe que tengo bastante equilibrada.


Mi momento preferido del día, es por la noche, cuando después de todo el estrés, los deberes cumplidos y ya relajado, mi compañero humano me dedica mil y una atenciones mientras mis ojos se cierran, me siento especial, me siento única, me siento querida y siento que formo parte importante de su felicidad, este es el motor de mi vida, conseguir que sus emociones sean más intensas, que su sonrisa sea más sincera y que disfrute del día como yo disfruto de su compañía  ”




Lo cierto es que así me gustaría que me vieran mis perros, no aspiro a que lleguen a entender porque trato de disciplinarlos y corregirlos, ni tan siquiera porque a veces soy tan estricto en el cumplimiento de normas que a priori pueden resultar absurdas, solo espero que sepan que toda la disciplina que reciben  ( y creo que lo saben) no es ni un ápice del amor que les tengo. 

jueves, 29 de noviembre de 2012

"La expo del buen rollo"


“O crónica de lo que debiera de ser una Expo y todo lo que lo rodea”



Eran las 16:30 del viernes 23 de Noviembre de 2012, y con el coche cargado de maletas e ilusiones, Cris, Sacha, Asia y yo emprendemos el inicio del viaje hasta un pequeño pueblito muy cerca de Talavera de la reina llamado Cebolla.

El motivo de este viaje no es otro que  reencontrarnos con nuestra gente, esa que por desgracia no tenemos a pocos metros de casa, esa con la que desearías compartir muchos mas momentos, pero que por la distancia no es posible, poniendo como excusa para ello la exposición internacional de Talavera de la reina.

Llegamos a Cebolla sobre las nueve de la noche y tras ser recibidos por una jauría de niños deseando que abriéramos el maletero, para ver los pedazo de perros que llevábamos en él, subimos a la habitación del hostal la fragua, donde dejamos las maletas. Sacha y Asia, aguantaron estoicamente las caricias y abrazos desmedidos de los niños que gritaban y se agitaban como una panda de groupies descontroladas, con una paciencia digna del mismo santo Job ( no se yo, si abrazaran a Job con la intensidad y fuerza con la que abrazaron a Sacha, si sería la mitad de paciente que lo fue la pobre), después de este momento tan tenso, nos fuimos a buscar un sitio donde las peques se pudieran aliviar y estirar las piernas después de un viaje de mas de 4 horas.

Ya en el hostal, desde el balcón de la habitación y al mas puro estilo de la vieja del visillo vimos aparecer a Marina, Marta con sus respectivos perrazos Baloo y Kai, y poco después Ana y Oscar con Gaia y Curtito (el único no boyero) y como colofón a este gran grupo inicial llegaron haciendo un gran esfuerzo digno de reconocimiento Marcos, Reyes y Reyes jr. con el precioso Becquer.

Todos estábamos muy cansados habían sido muchas horas de camino desde Murcia, Barcelona y Sevilla y necesitábamos descansar para coger el fin de semana con  las pilas totalmente cargadas, así que tras una pequeña charlilla y una cena ligera nos fuimos al hostal con ganas de dejarnos caer en los brazos de Morfeo, pero Morfeo para nuestra desgracia lejos de acogernos en sus brazos, decidió salir de marcha hasta las 6 de la mañana, en el bar SONORIZADO de Cebolla que había justo debajo del hostal. ( y digo sonorizado, porque no existía ni una sola barrera acústica que mitigara el sonido del reguetón maquinero que sonaba, y sonaba…)

A la mañana siguiente el cansancio  estaba presente en nuestros rostros, pero no pudo con nuestras ganas de pasarlo bien ni con nuestro sentido del humor  así que  nos fuimos a desayunar a la Venta, Churreria de Cebolla, para cargar las pilas y dar una vuelta por los alrededores del pueblo, me sorprendió muy gratamente, y el paseo por campos me hizo recuperar esa paz interior que no encuentras en la ciudad.
“Debemos de hacer un pequeño parón en la crónica para explicar que Asia, estaba terminando el celo, así que era una perita en dulce para nuestros machos más creciditos, despertando en ellos los instintos más tórridos, al más puro estilo mujeres, hombres y viceversa, fueron mostrando sus habilidades: Baloo el más caballero de todos, tras un par de poemas, unas caricias, unos besitos, no pudo conseguir la entera atención de Asia. Becquer, no hizo honor al poeta que acuña su nombre, y cual poligonero en celo fue a saco, cosa que a la tronista tampoco le gusto demasiado. Eros fue demasiado fogoso y tampoco le molo mucho a la niña. Curt, teckel y con un halo del buen rollo, fue el único que consiguió su objetivo, y tras darle mandanga de la buena en  una, dos, tres, …n, veces, termino cansando a Asia que al igual que las adolescentes humanas, centro sus miras, en el joven y guapo Kai, poco interesado en su tesoro y más centrado en el juego y la diversión… parafraseando al gran Fiti de los serrano: “Al amor por el humor”….jajaja. se la escuche a Mario este fin de semana, buenísima. Creo que después de estos juegos inocentes que protagonizaron, Kai ya levanta la pata, que traducido al lenguaje humano, significa que ya se afeita….jajajaja.” 



Tras el paseo, cogimos los coches para comer en Talavera, donde nos reencontramos con Luisa y Alfonso acompañados por Blas, un boyero de casi nueve años, impresionante, que no ha perdido ni un ápice de su belleza, y tras comer en dos bloques (fumadores y no fumadores), cogimos a los perretes y nos fuimos al parque a bajar la comida y a disfrutar del espectáculo de funambulismo en Slackline protagonizado por Oscar y Alfonso, porque lo mío y el equilibrio es como el agua y el aceite algo imposible de combinar…. Ya de regreso a Cebolla nos reencontramos con la segunda remesa de viajeros; Tamara y Lidia acompañados por Moka, Anouk y Eros y con Norbert con Flufi, Winnie y Breeze, Algunos decidimos quedarnos en el bar tomando algunas cañas con sus respectivas tapas (No servían comida pero tapas si….todo muy raro) y otros fueron a cenar algo mas contundente. 
El pensamiento en nuestras cabezas era si se repetiría el concierto de la noche anterior, pero tras una charla de Marta y Marina con el dueño del hostal,  hicieron que la noche fuera bastante mas tranquila que la anterior, ( No se que métodos usasteis chicas, pero os lo agradeceré eternamente), pero en Cebolla la gente tiene más marcha que capas, y a las 7 de la mañana sacando a las perras, fui recibido por una adolescente borrachilla que salía del bar gritando “Ostias que perrazos!!!” Lo que me despejo bastante... estas horas de cierre explican porque el Bar no abre hasta las 12 de la mañana.

Domingo 24 Día de la Expo!!!  

Personalmente, creo que las exposiciones caninas deben de servir de excusa para reencontrarte con gente con aficiones comunes, ver perros preciosos  y disfrutar de la sana competitividad, sin malos humores y con la deportividad de quien sabe que su perro siempre será el más maravilloso del mundo. Desgraciadamente esto no es así, hay muchos intereses creados  alrededor del perro y las razas, y esto hace en muchos casos que una fiesta donde los perros deben de ser el centro, se ensucie con trazas de humanidad, entendiendo por ella, envidias, malos pensamientos y mucho estrés para nuestras mascotas y compañeros. Partiendo de esta premisa, este grupo, en el cual me incluyo hemos decidido tomarnos el mundo del perro, en concreto del boyero de Berna como debe de ser, con buen rollo, apoyando a los rivales en la competencia, prestándole ayuda para que su experiencia en la Expo y en este mundillo sea tan gratificante como lo es para nosotros, que nos sentimos arropados y queridos en la victoria y en la derrota por igual, y eso hace que todo sea mas tranquilo, divertido y relajado.

 La salida desde cebolla fue en dos tandas, la primera avanzadilla más madrugadora, partió cerca de las 7.30 en busca de un sitio donde peinar y preparar a los perros antes de la salida a ring. Cris, junto con Ana, preparadora oficial y Coach de nuestra pequeña Asia y yo salimos una hora después, dejando en el hostal a Oscar, Marcos y las Reyes, que por motivos diferentes (Reyes madre estaba algo resfriada y Oscar estaba reventado después de la sesión de Slackline del día anterior ... , o simplemente pasaba de la expo…jajaja) decidieron quedarse y descansar unas horas más. Al llegar al recinto, me sorprendió gratamente que los rings eran grandes y que no había un ambiente muy agobiante, ya que Asia suele estresarse bastante en estos sitios y entra en modo pánico en cero coma.
Mucha gente poniendo pomposos a sus perros, sonidos de expulsores, ruidos de cajetines, cortes de corriente inoportunos, pero lo que mas se veía en nuestro sector, eran abrazos y rostros de felicidad por reencontrarnos con más amigos, Mario, Rosa con sus niñas Eva e Inés, Eduardo y Cristina con Martín y sus perros Jorge y Vera, conociendo a gente encantadora como Koldo y su familia acompañados por su Boyero Lur. haciendo de los momentos que en una Expo normal pudieran ser tensos y hasta desagradables se convirtieran en una fiesta de reencuentro y pudiéramos disfrutar de bromas, risas y anécdotas relajando el ambiente previo a la salida.

De los resultados de la expo, vamos a prescindir, todos lo hicieron muy bien, y fue un verdadero espectáculo ver a tanto Boyero de Berna en un mismo ring. Solo rendiré mi particular homenaje a nuestro Juez, un octogenario con gorro de lana, con aires de capitán Pescanova venido a menos, que no tenia muy claro el concepto de “Excelente” y “muy bueno”, y que tras torear, marear, confundir, irritar, y llevar a la locura a la pobre comisaria del ring, y hacernos  posar y pasear a los perros una y otra vez, consiguió desenmarañar los misterios que rodean la interpretación de los números de nuestros brazaletes, misterio a la altura al de los jeroglíficos de las pirámides…  Tras  media hora de deliberación, barajó a los perros cual trilero en las ramblas, bajo un halo de cachondeo generalizado, palpable en el ring, por las caras de Norbert, que no daba crédito  y  mis poses para el publico, que no entendía que estaba pasando.  La cara de desesperación de la comisaria era un poema, que solo pensaba en que le quedaba una mañana muy dura por delante y no tenia ningún ansiolítico a mano, con el que sobre llevar la jornada, al final decidió justamente adjudicar a una perrita francesa el punto y todos salimos del ring con la sensación de haber pasado un buen rato, por lo menos divertido, Gracias capitán!!!


Tras la exposición, salimos a tomar un algo en un bar cerca del recinto con la idea de salir pronto hacia el pueblo para sacar a los perros por el campo antes de comer todos juntos, pero como suele suceder cuando estas a gusto, el tiempo pasó muy rápido, y en una mesa digna de las fiestas de villa arriba (ahora villa en medio), repleta de rostros felices charlábamos y reíamos animadamente con nuestra gente. Esto es lo realmente bonito y especial de una expo, las personas de las que te rodeas. Desgraciadamente llegó el momento de la despedida, Eduardo y Koldo con sus respectivas familias, tenían que partir ya que les quedaban aun muchas horas de camino por delante, pero se veía en sus rostros la satisfacción de haber aprovechado este fin de semana al máximo, y de haber disfrutado de la exposición de una manera más relajada y divertida, ¡¡como tiene que ser!!

Ya de vuelta a Cebolla comimos todos los que quedábamos en el restaurante Cantaranas (lounge bar & coffee) y tras unas fotos con nuestra equipación del buen rollismo demostrado estos días y un paseo por nuestro pueblo de acogida, fuimos poco a poco conscientes de que lo bueno se terminaba, pero con esa sensación de haber disfrutado como cuando éramos niños y haciendo planes para poder volver a juntarnos pronto para disfrutar sanamente.


Este es el concepto, esta es la verdadera esencia de porque mis perros son para mi algo tan especial. Es cierto que por si solos me aportan bienestar, amor incondicional y una conexión fuera de lo normal, pero es que también son el nexo que me ha hecho conocer a personas espectaculares y me permiten disfrutar de aventuras como la de esta crónica,  y eso no tiene precio.

Os quiero mucho a todos.